domingo, 15 de mayo de 2016

Bruce Springsteen vuelve a ganar en el Camp Nou






Más allá de la música, un concierto de Bruce Sprinsteen es todo un ejercicio de épica y emociones compartidas con la entrega total que transmite El Boss. En cada canción su garganta se desgañita como si fuera la última frase del último concierto del mundo mientras rasca la guitarra o saca la nota más nítida posible de su harmónica, al tiempo que exige la misma respuesta de un público que por supuesto responde hasta la afonía entonando los himnos que el director de The E Street Band organiza. Como decía mi amigo Vicent “con un solo gesto mueve a 60.000 personas”. La esencia de todo está en unas composiciones que ganan fuerza con los años nacidas para sonar en grandes estadios. Una fuerza unida a la poética de las letras del maestro de Long Branch llenas de sensibilidad, baños de realidad y gente sencilla, que recuerdan como su genio no se basa sólo en la contundencia que exhibe con generosidad sobre el escenario.

Vicent, Pili, Fèlix, Fanni, Capella, Marta
 La tarde empezó con una ciudad pendiente de lo que ocurría en otra. La Liga del Barcelona se decidió finalmente en Granada el mismo día en que El Boss arrancaba su gira europea en el Camp Nou. Pacientemente iniciamos el periplo bajo un chubasco que a nadie amilanó mientras los miles de aficionados a Springsteen hacían descomunales colas con paciencia estoica, ante unas extrañas medidas de seguridad que simplemente se basaban en la reducción de los accesos y una escasa cantidad de personal dedicada a vigilar a los asistentes. Al tomar asiento comprobamos que había varios casos de un extraño overbooking, con varios espectadores que tenían exactamente las mismas localidades. El personal de seguridad se enfrentó como pudo a estos entuertos de la picaresca nacida a los calores de internet. La precaria intendencia también provocó al principio colas excesivas para acceder a unas bebidas de precio estratosférico a causa de la reducción de personal y de los surtidores (de cerveza).
El mejor bálsamo llegó cuando El Boss apareció ataviado con su característico chaleco negro y dijo aquello de “bona nit Barcelona” arropado por los supervivientes de The E Street Band. Era las 21.17 de un sábado de mayo que nuevamente quedara marcado en el registro de los emociones de todos los que vivimos la experiencia, seducidos por la fuerza de un hombre aferrado a su guitarra, entregado a su banda y con una energía por la que parece ser que no pasan los años.  El encuentro empezó con evidente intensidad con el “abreconciertos” Badlands, un himno al trabajo duro donde Steven van Zandt acompaño en el micro a su director mientras crecían los primeros “oh,oh,oh,oh…” coreados por las más de 60.000 voces que dirigía el Boss. Pronto evidenció que la única transición entre canción y canción sería el clásico “one, two, three, four…” sin derecho al descanso entre tema y tema. La selección de dejó claro que la oferta recorrería los mejores  y más reconocibles momentos del creador, que al poco entonó Surrender. Al poco se evidenció un pequeño desfase de audio, de apenas unos frames, entre la música y la señal de vídeo de las pantallas gigantes de vídeo que acercaban lo que pasaba en el escenario a los lugares más recónditos del Camp Nou. 

Más o menos cumplida la hora de la intensa experiencia empezó con The River, el álbum que da motivo a la gira por el 35 aniversario del mítico doble disco, casi los mismos que han pasado desde la primera actuación de Springsteen en Barcelona. La revisión incluyó la mayor parte del temario, no faltaron Ties that bind o Sherry Darling . Hubo tiempo para mucho más momentos gloriosos y peticiones del público de primera fila que arrancaron el I’m going down y Glory Days. Glorioso se mostró en todo el momento “el jefe” que literalmente se unió al público en varias ocasiones y llegó a subir a dos entusiasmadas fans al escenario. No faltó de nada entre clásicos como Dancing in The Dark, Born In the USA o Born To Turn, que fueron apareciendo de frenéticamente en un maratón cada vez más acelerado donde entregó un cuidado homenaje a Prince con la versión de su emplemático Purple Rain en format E Street. Otros curiosidades fuera de programa incluyeron Because the Night, tema que Springteen escribió junto a Patti Smith en el 78, y el festivo baile de Shout originalmente grabado por los Easly Brothers, 1959.  

El tiempo no tiene concesiones para nadie y un día u otro la fiesta tenía que acabar. Después de casi 3 horas y media y avanzando un primera despedida, el Boss que había dejado a todos afónicos intentando seguirle decidió hacernos un último regalo con Twist and Shout que ya culminó su concierto en el Camp Nou en 1988. Aquel fue mi primer contacto con un concierto del Boss, que sobrepasó las 4 horas de duración.  La marca del 2016 no está nada mal y sigue siendo increíble. Ahora las luces que acompañan las baladas ya no provienen de los mecheros sino de la luz de linterna de los móviles, todos que estábamos en aquel concierto del 88 hemos notado el paso del tiempo, todos excepto uno… Bruce Springsteen sigue invicto en el Camp Nou arrasando con una fuerza de apariencia inagotable y gloriosa. Lo suyo es algo más que música.         

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Tolejazz, en cuerpo y alma



Foto: Álvaro Olavarría (Ukemotion)

Desde ‘I got a woman’ de Ray Charles, publicado en  1954 por Atlantic Records, la música soul en todas sus variantes ha florecido más allá del tiempo, dando muestras de su energía y vitalidad a lo largo de todas las décadas transcurridas.


Una buena manera de comenzar 2016 es sin duda la propuesta que nos hace una gran mujer que viaja con sorprendente habilidad entre las constelaciones  del jazz, el soul y el rhythm and blues. Tres ejes sobre los que pilota la extraordinaria voz de Tole Mohedano, que muestra toda su fuerza y arte en su nuevo trabajo discográfico “Body & Soul”. Una unión de ritmos donde tampoco faltan efluvios de bossa nova y swing. 

 
Una compacto bien combinado entre piezas que invitan directamente a la alegría como el Hallelujah I love him so del rey Ray Charles, que aquí aparece en una lúcida versión con arreglos de Ricardo Belda que gana fuerza en la voz de Tole. Sin duda podría convertirse perfectamente en un nuevo hit en las pistas de baile como bien ilustra el videoclip dirigido por Javier Quintanilla con montaje de Álvaro Olavarría (Ukemotion), que acompaña el lanzamiento del álbum.


En total “Body & Soul” más allá de su traducción literal (“cuerpo y alma”) ofrece una cuidada selección de pequeñas grandes joyas de “entre géneros” interpretadas junto a Tole por Ricardo Belda al piano, Luis Llario al contrabajo, Felip Sentandreu a la batería y Ramón Cardo al saxo tenor. Todos unidos para la ocasión bajo el reconfortante paraguas de Tolejazz. Una reunión de titanes en un disco grabado por Vicente Sabater en los estudios Millenia, bajo la producción y apoyo directo del icónico miembro de la escena musical valenciana Ximo Tebar. 

Como Tole dice, Body & Soul es un trabajo de “materia y espíritu. Dos conceptos opuestos pero necesariamente conectados para poder sentir, y expresar. Aquí y ahora.” Una perfecta unión de grandes talentos que podeis encontrar  en la web de Tole

sábado, 28 de noviembre de 2015

El Perseguidor de Melodías





Esta es la historia de un empeño. Una obsesión cumplida después de 25 años que va más allá de la música. Rafa Botella, además de un brillante compositor e intérprete, hace hablar a la guitarra casi en primera persona de cómo fueron sus inicios. Un relato que empieza en el momento mismo del nacimiento, en las manos expertas de un maestro artesano en la Valencia de mediados de los 70. 

Tras un largo paréntesis Rafa, autor de la banda sonora de una versión teatral de Ay, Carmela!, retoma su carrera musical y vuelve a coger en brazos su pareja de escenario (la guitarra). El resultado es El Perseguidor de Melodías  un libro-disco para leer y escuchar con un título que guarda varios secretos en su interior y las ilustraciones de Carlos Michel Fuentes. 




El trabajo incluye 14 canciones, 14 pequeñas historias contadas con una música que, como Rafa explica, “no es clásica, no es flamenca, no es contemporánea. Es otra cosa”. El autor hace sonar su guitarra como si tocara toda una banda, creando un ambiente lleno de una frescura tremendamente envolvente.

ACDC, los Rolling Stones, Paco de Lucía o Andrés Segovia son algunas de las debilidades acumuladas por Rafa a lo largo de toda una vida de pasión musical en sus facetas más variadas.


El trabajo, producido por Germán Bou, es fruto de la autoedición preparada con tesón por el mismo Rafa Botella y que sólo se puede adquirir en el sitio-web del artista El Perseguidor de Melodías. Seguro que no tardará otro cuarto de siglo en regalarnos más de su música. Así lo esperamos.

jueves, 8 de octubre de 2015

Gatomidi vuelve a la arena de Valencia


El trío valenciano-machego presenta su nuevo EP The Flowers’ Cavern Part I, un evolución nítida de su camino post punk con brillantes demostraciones de su asentado estilo. Y todo envuelto en la lisérgia visual de una portada que incluye unos envolventes efectos ópticos.  Ahora regresan a Valencia, será el 15 de octubre en la sala 16 Toneladas.



La tarde empieza con cervezas aderezadas con unas bravas de batalla y cacahuetes en abundancia, que sirven de refrigerio antes de afrontar la velada que nos espera. El plan es visitar El Loco, una de las salas de referencia en Valencia, convertida en uno de los últimos reductos donde poder recibir buenos directos de las bandas más variopintas.
Acudimos a la segunda edición del Siberia Fest,  un pequeño encuentro (llamarlo festival resulta excesivo) donde se reúnen Gatomidi, Doctor Lobo y Dezervers. El bar de al lado se ha convertido en un improvisado backstage de ambiente familiar, donde músicos y público apuran cañas y cigarros mientras comparten comentarios y risas antes de empezar. 
He convencido a dos grandes amigos, Vicente y Quique, y expertos gourmets musicales para que me acompañen en mi incursión de viernes. Sus gustos y exigencias en cuestiones melómanas son mayores que sus demandas gastronómicas por ello su opinión, siempre crítica y certera, pienso que reafirmaran mis convicciones sobre uno de los grupos que venimos a ver.

La armonía de la distorsión
Gatomidi lanza de manera inmediata todo su furor sonoro a partir de una única guitarra, que despliega un sonido envolvente donde parece que haya muchos músicos más en activo. Todo sale de la customizada Fender de Nolasco Contreras, con dos pastillas tamaño XXL incorporadas para hacer estallar un noise propio y nítido donde la armonía del sonido potentemente distorsionado sorprende. De la mente de Jimena Quejigo salen el alma y las letras del  grupo, además de percutir el bajo, teclados y entonar con su voz varias de las canciones de la banda, la pareja forman la esencia de Gatomidi junto a Julián Dolado como efectivo batería. De ellos emanan efluvios originados en los caudales de Joy Division o Sonic Youth, en un atmosfera afterpunk aderezada de brit pop, sin olvidar a Paul Weller, que está entre los mitos declarados del trío.



Entre muñecas rusas
Estrofas de pérdidas etéreas y lugares trascendentes, soledades y ausencias acompañan la explosión sónica de  ‘Enclosed spaces’, su segundo trabajo que arranca contundente con ‘White Clouds’ como primera propuesta. Poco a poco van desgranando todo un repertorio de muñecas rusas que encajan en un universo cuidadamente anárquico, con un audio vigilado al detalle.

En el envite no faltan temas de su primer trabajo ‘Facing Destiny’ entre ellos su hit del mismo nombre. La comunión entre entregados oyentes culmina con la firma de una versión de las de verdad del  ‘I’m waiting for the man’, porque Gatomidi no se limita el a reproducir el himno compuesto por Lou Reed sobre el gremio de los ‘camellos’ y sus dependientes, Jimena, Nolasco y Julián reelaboran con encendido respeto la propuesta del cerebro de la Velvet convirtiéndola en otra joya más de su cosecha. Una brillante y culminante elección para concluir el concierto, que como no podía ser de otra manera ha entusiasmado también a mis amigos. Así es un directo de Gatomidi y ahora pensamos repetir.

Regreso en EP de 3D
El 15 de octubre podréis vivir experiencias como la relatada en un nuevo concierto de Gatomidi. Será en la sala 16 Toneladas de Valencia y se presentan con un avance de su nuevo material The Flowers’ Cavern Part I. Tres nuevas canciones (The Fortunate Ones,  Love is Overrated, Space) con tres esencias que enriquecen aún más, si cabe, la evolución de la banda dentro de su fascinante revolución noise.




Además la portada viene con sorpresa. Para poder disfrutarla en su totalidad la edición física de EP constará de unas gafas 3D. Pero no solo para obtener una visión en tres dimensiones si no que el intercambio de los canales azul y rojo, que conforman las gafas, crea un efecto óptico dual de efectos inquietantes. Habrá que verlo. 

lunes, 20 de julio de 2015

EL SONIDO DE LA MAGIA ENVOLVIÓ EL FIB

FFS. Foto: Pau Bellido
El Festival Internacional de Benicàssim es bastantes más cosas que una gran reunión de música y un negocio que no siempre da los resultados esperados. En sus recintos se palpa la emoción de pequeñas historias convertidas en grandes por sus protagonistas. Sara y Jose se conocieron hace 14 años en el FIB, cuando ya llevaban tiempo asistiendo al certamen por separado. A partir de entonces han seguido compartiendo la experiencia juntos cada verano para celebrar su aniversario. Se casaron y ahora tienen una hija que posiblemente algún día también asista al FIB, el certamen que nació junto al mar. Este año, cuando empiezan a superarse los problemas propiciados por la crisis económica, el FIB remonta poco a poco el vuelo volviendo a su esencia musical. Cerradas ya las puertas de la 21 edición el balance deja un momento mágico que se ha ganado el honor de situarse entre las vitrinas de los grandes conciertos de los muchos que por allí han sonado. Todo empezó el jueves 16 de julio en el escenario Las Palmas, rebautizado en honor al parque natural del Desert que preside la plana. Una figura casi fantasmal empezó a deslizarse envuelta en las turgencias de un vaporoso conjunto blanco, que contribuía a resaltar una melena roja. Florence Welch, discretamente rodeada por su Machine, empezó a oficiar una ceremonia llena de misticismo y generosidad. Sin maquillaje que distrajera la atención de la experiencia que iba a desatar y avanzando con los pies desnudos mostró una perfecta comunión con los músicos y la ofreció al público. Después de una introducción tenue desplegó toda la potencia de su voz, conmovedora y directa, que la acompañaría durante toda la sesión sin que ello le impidiera danzar de un extremo a otro, con una pasión que la llevó a descender a primera línea compartiendo canción con algunos de los afortunados de las primeras filas. Su impecable dicción llegada de otro mundo fue acompañada por una perfecta orquestación donde no faltaron himnos impelidos de una apoteosis sinfónica como Spectrum (Say My Name), o No Ligth, No Ligth, entonados por la voz de una diosa.

Florence + Machine. Foto: Pau Bellido


Previamente el desenfreno de los ritmos étnicos de Crystal Figthers habían convertido el escenario literalmente en una selva, con un atrezo que envolvía hasta los mástiles de los micrófonos. También muy de bailar, pero más de disco que de jungla los Clean Bandit ofrecieron sus ritmos funkys retro que suenan muy a 90. Los jovencísimos Trajano! evidentemente prefieren los 80 y muy en concreto a Joy Division, en una versión española que transita en las zonas oscuras de Parálisis Permanente o Décima Víctima. Entre la nutrida presencia de bandas hispanas sonaron los alicantinos Mox Nox, el primer grupo incluido en la programación con el repertorio en valenciano. Llegados de Barcelona Ocellot, que removieron el ambiente cubiertos en sus capas de purpurina enfundados en el escenario transformer, una especie de furgoneta music truck de reducido tamaño y nombre de bebida energética, convertida en la última adquisición como tercer espacio de conciertos. Un lugar donde casi no cabían Vesseles con su electro jazz que utilizan como cantante los samplers de una voz femenina. El primero gran auto tributo a la época dorada al brit pop llegó con Noel Gallagher’s High Flying Birds, que diseñó un repertorio destinado a culminar con alguno de los hits de uno de los hits de Oasis de los tiempos en que aún se llevaba con su hermano, la elegida fue Don’t Look Back In Anger. Blur, más enteros, elevaron el listón de sus antiguos competidores en la versión del sábado, recordando la solidez de su eternamente juvenil propuesta después de cumplir un cuarto de siglo haciendo de chicos divertidos. El tamiz punk rock de Jaime T evocó los modos y sonido de los Clash o los Buzcoocks, que hizo las delicias de algunos de los espectadores más jóvenes, retoños de apenas 8 o 9 años que coreaban junto a sus padres like a Zombie, el pegadizo estribillo de uno de las canciones estrella de la banda, con diez años ya en acción. El registro más agresivo lo puso Prodigy con sus estribillos salidos de una mala digestión, que siguen el reflujo de su primegio Nasty, que sonó para confirmar que los tipos más amenazadores de todo el lugar estaban subidos en el escenario. 

Los Planetas + Mendieta. Foto: Pau Bellido


Los Planetas tuvieron su baño de masas, convertidos en la banda peninsular que más veces ha sonado en el FIB. El retorno del porcentaje de público español y local se notaba en los momentos de los coros de la icónica banda indie. El inesperado cameo apareció cuando la banda de J entonó su himno oficial Un buen día. El interior derecho Gaizka Mendieta, uno de los protagonistas de la letra, acompañó la ejecución a la guitarra recordando su buena relación con los granadinos en un maridaje con mucho sabor a guitarra.
Guitarras y juego de voces componen el consorcio FFS, asociación que reúne a los escoceses Franz Ferdinand y los americanos Spark, peculiar emulsión pop de los 70. A pesar de que llevan años colaborando, su primer disco conjunto, de nombre homónimo, acaba de salir. Los inquietantes tirones de elegancia consiguieron atrapar una vez más a los que asomaron a compartir momentos con Portishead, elevados desde hace años al pulpito de la modernidad con un repertorio ilustre. La fiesta subió al escenario-autobús con Joe Crepúsculo, Una Máquina de Baile capaz de sonsacar los ritmos más inesperados. Los castellonenses De Bigote, encargados de abrir fuego a primera hora, cuando no había sombra donde guarecerse, mostraron una calidad que justifica su presencia en las ardientes arenas del FIB mientras desplegaban su pop cuidado y estilizado en el escenario Las Palmas, el lugar reservado para los grandes donde se volvieron a vivir momentos memorables. La magia del FIB volverá.

       


jueves, 2 de julio de 2015

PORTISHEAD, PRODIGY Y BLUR UNIDOS POR EL FIB




La temporada de festivales, como las lluvias en verano, se adelanta cada año. Tal vez a causa del calentamiento global, que avanza inexorable, o quizás por la inercia de una vida que exige novedades de manera inmediata los acontecimientos se precipitan. La previsión anuncia, no obstante, que el FIB llega a su hora. El Festival Internacional de Benicàssim cumple 21 años consolidando su posición como decano de los certámenes versión macro. Desde su incipiente nacimiento en el Velódromo de la ciudad castellonense, la apuesta por la escena más alternativa ha sido hábilmente combinada con valores seguros entre las tribus indie. Una prueba más es la inclusión entre los cabezas de cartel de tres colosos nacidos en los 90, todos ellos originarios de las islas donde el té se toma siempre a las cinco y la reina es eterna. El ejemplo máximo de los llamados grupos de culto noventeros es Portishead. En más de 20 años les han bastado tres discos para convertirse en iconos de la after modernidad, su magisterio lo vale. Dummy  fue el primero con su deslumbrante oscuridad, que renovó la escena del Bristol sound para internacionalizarla. Le siguió el homónimo Porstishead, que avanzó por caminos más arenosos y el tercero fue llamado como no podía ser de otra manera Third. Es la personal trilogía, adobada con algunos remixes, de un grupo que ha sabido sacar el máximo partido a sus samplers y su revolucionaria manera de programar la música electrónica, que fue llamada trip hop porque alguna etiqueta hay que poner, aunque a ellos no les guste. Una legado viviente que ha pasado a integrarse en la cotidianidad más cercana, generando derivados ciertamente inocuos que sirven de relleno a los hilos musicales de las consultas de profesionales de la ortodoncia y los ascensores más cool. Mucho mejor ver a los originales y además en directo.



En el otro extremo de la balanza se sitúa Prodigy, con sus guturales cantos que parecen proceder de un intestino atormentando llevando los ritmos electrónicos por los derroteros más hardcore posibles. No es su primer desembarco en el FIB, a diferencia de Portishead sí tienen más de tres discos y en esta ocasión presentan trabajo nuevo, The Day is my Enemy, cuyo título deja clara la filosofía de vida diaria de sus contundentes ritmos siempre llenos de energía. Más melodiosas son las propuestas eternamente pubescentes de Blur, sus guitarras y voces post beat evocan los tiempos gloriosos del brit pop que aún sigue dando juego. La diversión está también asegurada con Kaiser Chiefs, veremos si Ricki Wilson vuelve a escalar a lo más alto del escenario ascendiendo por la torre de luces, como hiciera en 2013. No faltará a la cita de Benicàssim Noel Gallagher, uno de los representantes de la otra banda que competía, más o menos ficticiamente, por liderar el género. El rostro más afable de los colíderes de Oasis frente a su irascible hermano Lian se presenta el certamen escoltado por sus High Flying Birds   



A la terna se une una propuesta más reciente pero de éxito ciertamente consolidado. Florence and The Machine, desplegará su folk armonioso y orquestado sobre las arenas de Benicàssim. Desde 2007 la melena pelirroja de Florence Welch viene desplegando sus encantos y su voz cándida, elegante y al mismo tiempo decidida, con la que sigue llenando recintos, entre ellos el Royal Albert Hall en el centro del sacro imperio británico. La visita es deuda después de suspender su primera asistencia prevista para el FIB 2012. Y entre los que repiten una vez más están Los Planetas, siempre muy bien recibidos en uno de sus ambientes naturales, como auténticos máximos exponente del indie patrio, con ellos seguro que será un buen día.



Por supuesto no hay que perderse la siempre insospechada puesta en escena de Joe Crepúsculo, que desde su ignota seriedad presencial augura siempre buenos motivos para la fiesta que siempre suena brillante al mando de su fábrica de baile. Y como manda la tradición Aldo Linares rubricará el acto final. Desde la primera edición del FIB y los tiempos gloriosos de la sala Maravillas  se encarga de clausurar oficialmente el festival (oficiosamente la cosa suele alargarse algunos días para los más impulsivos) con su sesión siempre eclécticamente sorprendente más allá del tiempo y del espacio. Al menos eso es lo que dice la previsión que incluye hasta 100 propuestas diferentes en el cartel. Una programación que augura buenos tiempos para la música este verano en Benicàssim. 

viernes, 12 de junio de 2015

ANNI B SWEET, LA CHICA DE AYER DE ANTONIO VEGA EN EL FESTIVAL DE LES ARTS (VoI. II)



Se ha partido en dos la tarde. Así empieza Ver Llover el tema estrella de una banda con nombre de alero pívot de los 80. De la Cruz es el calificativo escogido por la banda de indie melancólico y atractivamente añejo que tenemos delante y que invade sus canciones de un aroma oscuro y sólido que te acaba atrapando. El embrión de estos curtidos músicos está en Maga, una banda con un importante predicamento en sus bases del sur peninsular y cuyo nombre homenajea al personaje femenino de la mítica Rayuela de Cortázar. No muy lejos de sus anteriores andares Miguel y César (ex de Maga) han decidido probar suerte con su nuevo proyecto que en su primer disco incluye una colaboración Anni B Sweet. Con ella coinciden también en este edición inaugural del Festival de les Arts de Valencia, de hecho tocan en el mismo escenario pero en distinto horario.




Anni nos recibe en su camerino después de un directo difícil. El sonido no ha funcionado del todo bien y la franja horaria ha coincidido con la final de Champions entre el Barça y la Juve, que los asistentes con el corazón partido podían seguir a través de una pantalla gigante. El ambiente no acompañaba pero, a pesar de todo, Anni B Sweet y músicos ha desplegado todos sus encantos para presentar su último trabajo Chasing Illusions. El público ha respondido abarrotando los aledaños del escenario para arropar las acogedoras melodías que acompañan una voz tersa pero decidida, en una ambiente indie folk tamizado por una suave pronunciación británica. El gracejo andaluz de Ana López, nombre real de la cantante y compositora que se esconde tras Anni B Sweet, recuerda su origen malagueño. A pesar de una aparente fragilidad y confirmada juventud esconde una sólida formación musical. Como Mozart empezó de niña a componer canciones; componía sobre el piano y luego les vendía las canciones a mis tías, explica bromeando, luego he visto que no era tan fácil. 



Evidencia la mala situación económica que atraviesa el país que lógicamente se refleja en la cultura, pero sentencia no me puedo quejar nada. Desde que ganó el primer premio de maquetas de las revista Mondo Sonoro en 2008 su carrera no ha hecho más que coger velocidad. Después de fichar por el sello Subterfuge fue escogida para abrir un concierto de Antonio Vega en Valencia en 2008. En esa gala sucedió un hecho inusual; la gente empezó a pedir bises y él me dijo que los hiciera. El carismático líder de Nacha Pop quedó deslumbrado por las cualidades de la joven promesa y le ofreció cantar a duo una versión de su clásico La chica de Ayer… yo le dije que no, porque estaba muy nerviosa y no sabía si me iba a salir bien, para cagar una canción así mejor no hacerla. Le dije que la próxima vez, pero no hubo una próxima vez, recuerda Ana con cierta tristeza. Antonio Vega murió unos meses después de aquel concierto. Ana valora de su breve pero intenso contacto musical con él la humildad y la cercanía que transmitía, cualidades que ella también ejercita de manera innata. Pero ciertamente es ambiciosa su hambre musical que tiene entre sus pilares básicos nada más y nada menos que a Fleetwood Mac, Pink Floyd o Led Zeppelin entre otras bandas esenciales del pasado siglo. Más recientemente cita The War on Drugs como algunas de sus influencias recientes. No le gusta explicar la música que hace porque siempre que me intento definir lo hago fatal y me limito, me pongo una etiqueta cuando soy una cosa dejo de ser muchas otras y eso no me gusta. De todas formas acaba explicando que lo que hace es una especie de dream pop, en todo caso una delicia que siempre apetece escuchar.



Pero antes de que la final de futbol más esperada de la temporada empezara en el estadio olímpico de Berlín, que por cierto fue inaugurado por Hitler, pasaron más cosas en el Festival de les Arts. Muy divertida fue la fiesta que monta Carlos Sadness, un tipo simpático que a pesar de recibir en plena cara todo el impacto del sol de media tarde, evita ponerse las gafas por respeto al público. Grupos de seguidores corean sus canciones entonando pegadizos estribillos como Te voy a matar cuando me acabe de peinar, toda una declaración de intenciones. Letras coloristas, pegadizas y de contacto envueltas en una música fresca ideal para el verano. Según dice tiene muchas ganas de hablar pero se contiene porque tiene poco tiempo para cantar sus canciones, pero no olvida felicitar a los valencianos por haber prescindido de los servicios de Rita Barberá, al fin.


Diferente es la propuesta que ofrecen los guipuzcoanos Delorean, sus frenéticos y elucubrantes ritmos enardecen la tarde y animan el baile. No olvidaron algunos de sus temas más sonados como As time breaks off que eleva el tono de la fiesta.
En el escenario grande Jero Romero hace lo propio lanzando sus melodías sinuosamente acompasadas con frases secuenciadas por ritmos marcados. Son canciones nacidas para ser cantadas a mil voces en festivales. Como los temas de Izal que ha visto convertido buena parte de su repertorio en himnos por sus seguidores, que abarrotan los aledaños. Suenan los acordes de Hambre y los brazos se eleven entre danzas y coros masivos, solo somos animales recuerda la letra. En muchas de las estrofas el cantante evita usar el micrófono ante los coros acompasados de legiones de seguidores entregados.



La Habitación Roja son un valor seguro, los valencianos juegan en casa y se nota. La gente no cabe en el área reservada para ellos cuando inician un completo repaso a su biografía discográfica que incluye Mi Habitación o Segunda Oportunidad. No olvidan felicitarse y felicitar a la gente por el cambio político recién llegado, tienen incluso un recuerdo para los gobernantes que forman ya parte del pasado al dedicarles un Ahora sí que está bonita Valencia.  La entrega de los de l’Eliana nos hace disfrutar de unos sus mejores directos conocidos en tiempo. Se nota que están en su mejor momento, como la ciudad que celebra este nuevo festival.



El Barça ya se ha convertido en campeón y los futboleros se incorporan a la agenda, que incluye como plato fuerte a Lori Meyers. Comprobé que, efectivamente, los habían dejado entrar a pesar de los problemas de acreditación que compartimos el viernes (ver Vol. I). En el tendido no cabe ni una aguja pero nadie para de moverse mientras los granadinos van deshojando Alta fidelidad, Luces de neón, El tiempo pasará hasta llegar al primer clímax con Mi realidad, uno de sus hits al que le sigue, ya como despedida Enborracharme. Decididamente valió la pena que los dejaran entrar.


El cartel se completa con las siniestras danzas electrónicas llegadas desde Liverpool con TheWombats, que demostraron saber cómo hacer bailar a un público totalmente entregado en la recta final del festival. Un gran éxito de jueves a sábado congregando a 22.000 personas ávidas de música. Como decía Marc de Dorian, seguro que el Festival de les Arts ha llegado para quedarse. Y es que ahora Valencia sí que suena mejor.