sábado, 14 de marzo de 2015

Julián Hernández, líder y guía de Siniestro Total, habla para el blog MUSIC MAN de su novela Sustancia Negra y otros cachaverosódicos momentos.


“El apocalipsis tiene una ventaja, no hay segunda parte” 


Es fácil entrevistar a Julián Hernández, le gusta hablar y lo hace bien. Voz, guitarra, compositor y padre espiritual de Siniestro Total, aporta certeras opiniones sobre los temas más variados que le planteas, en medio de un brillante marasmo de ideas que brotan tan desgarbadas como su físico. Esta conversación tiene además un punto cabalístico, se produce 25 años después de otra charla que mantuvimos después de un concierto en Benicarló, en que su banda compartió cartel con los flemáticos Imaculate Fools, el círculo se empieza a cerrar.

Aquí y ahora, en Valencia, hablamos de su primera novela, Sustancia Negra, una delirante historia de historias que incluye un secuestro, torturas hídricas entre vecinos, terribles secretos que cambiarán el mundo y la venida del apocalipsis. Como gran letrista del ingenio define todo este caos narrativo como “cachaverosódico”, un adjetivo que le viene de familia como dadaísta de nacimiento.

Pregunta: -Veo que has dedicado el libro a Rik Mayall (actor británico fallecido en 2014), ¿qué afinidad tenías con él?.  

Respuesta: el momento en que empecé a maquetar un poco pensé; en esta página bebería ir la dedicatoria y ese día murió Rik Mayall, dije ya lo cambiaré y no lo cambié nunca, ahí se quedó Rik Mayall, porque al final de todo me decía a mí mismo “qué cojones! a Rik Mayall, quien mejor”. Soy un super fan de (series como) Los Jóvenes, y La Víbora Negra, hay una gran influencia de ese tipo de  diálogos (en el libro).

P:¿Hablas de insectos palo, el apocalipsis… en qué estabas pensado?

R: (ríe a carcajadas) No sé, yo creo que tenía la mente en blanco, la obligación era contar una historia porque en una novela se supone que hay que contar una historia, pero uno por deformación profesional está más acostumbrado a las distancias cortas, entonces pensé en una historia de historias, que es más viejo que ir a pie. Era la inversión un poco de Sherezade de las Mil y Una Noches, que es la víctima que cuenta cuentos para sobrevivir. Aquí no es la víctima es el agresor, el secuestrador, el que cuenta historias y pasan cosas alrededor. Está la idea del secuestro, los dos encerrados en una habitación mientras alrededor el mundo se hunde, un argumento un poco light… porque un apocalipsis como Dios manda tiene una ventaja, que no hay segundas partes, nadie puede rodar la segunda parte. Solo hay uno.

P: En estas historias de insectos y transformaciones ¿Qué hay de Kafka y de uno de tus autores favoritos, Ramón Gómez de la Serna?

R: Gómez de la Serna es más una influencia de cómo escribir, organizar la novela, son capítulos muy cortos y con frases absolutamente luminosas, que uno no consigue ni de lejos. Kafka tiene que ver con un poco la transformación y el bicho, pero no con la manera de escribir. A mi Kafka me parece ya inalcanzable, si Gómez de la Serna me parece estratosférico, Kafka me parece ya estar en otro planeta.
También está Flann O’Brien, el escritor irlandés, En Nadar Dos Pájaros tiene un eco por ahí en la novela en un juicio demencial, El Tercer Policía, El Descenso A Los Infiernos… . Hay una especie de cambalache entre el humor absurdo un poco el tono Miura, Jardiel, también lo de la tipografía tiene que ver con Gómez de la Serna.

“El capitalismo es una máquina militar que domina el mundo de manera que cualquier otra civilización no es posible”

“No creo en la democracia porque no creo en el género humano, creo en los individuos”

P: Introduces revelaciones que cuestionan las bases del cristianismo. Sí eso ocurre, como dices en una de tus canciones ¿quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos?

R: Claro es que dinamitas la base de la civilización, si tu cambias la historia sagrada estás cambiando muchas cosas. Viene en el libro de cultura del apocalipsis, que la Cristiandad era una buena idea al principio para contener a la bestia humana, al final resulta que en lugar de contener a la bestia humana, y que la paz reine en el mundo y cosas así, tuvo un retoño absolutamente perverso y decadente que es el capitalismo. El capitalismo es una maquinaria militar que domina el mundo de tal manera que cualquier otra civilización no es posible a su lado. La tecnología es un exterminio de  cualquier otra civilización, entonces la verdad era que me apetecía mucho dinamitarla un poco.




P: En unos momentos de efervescencia política ¿puede salir algo bueno de todo esto?

R: Fundamentalmente no creo en la democracia porque no creo en el género humano,  creo en individuos creo en humanos pero el género humano como género organizado, auto organizado me parece un auténtico desastre. Por lo pronto lo bueno es no perder de vista la jugada. Me hace muchísima gracia esa gente que dice “no, es que cualquier otra opción que no seamos nosotros es inestabilidad”,  ¿y qué problema hay? a mí me parece muy bien la inestabilidad,  y por otro lado dicen “es que el voto de castigo es un voto inútil”, oiga para mí no, si ustedes han diseñado un sistema democrático que consiste en meter un papelito ahí, y a mí me da por castigar metiendo un voto ¿por qué no?. Que luego las cosas cambien para bien y que sea todo maravilloso y que se acabe con tanta podredumbre, pues no lo sé. Sinceramente no creo, porque no tengo mucha confianza en el género humano, ya te digo, pero que pase algo que las cosas se queden inestables y que nos tambaleemos un poco… a la gente le encantan los magnicidios, la gente estaba fascinada con la muerte de Carrero Blanco o con el asesinato de Kennedy y las Torres Gemelas, cuando pasa una cosa de esas da como una sacudida eléctrica… cuando no pasa nada durante demasiado tiempo la gente se acaba aburriendo.


P: Tenemos mucho populismo, popularismo, socialismo… ¿no hace falta un poco más de dadaísmo?.

R: Los que somos dadaístas de nacimiento no queremos hacer proselitismo, (risas) queremos quedarnos con nuestra idea, vosotros haced lo que queráis. La idea dadaista era muy salvaje, muy anti intelectual y al mismo tiempo, era curioso porque luego eran unos intelectuales de cojones. TristánTzara era un poeta increíble al que Dadá le pesó durante toda su vida, y Francis Picabia escribía novelas, eran muy anti intelectuales pero muy intelectuales. Al final dices… esta gente era muy lista.

P: ¿Hay más verdad en lo absurdo que en la realidad?.

R: Sí, es más cachaverosódico. Al final la palabra tiene que ver con la realidad como un absurdo y lo absurdo como la única realidad. Yo no creo que Tip y Coll fuera humor absurdo. Cuando juegas con el lenguaje puede parecer absurdo, pero Lewis Caroll también hacía humor absurdo, y eso es muy serio. Uno camina sobre hombros de gigante pero no les llega a la suela del zapato. La historia sobre el humor del absurdo creo que es un error.

P: Define cachaverosódico.

R: Yo la utilizaba como un adjetivo pero entiendo que hay una idea que es la cachaverosodia general. Yo la usaba de una manera natural porque la utilizaba mi padre pero nadie me corregía, entonces alguien me dijo en twitter que esa palabra sólo la utilizas tú porque no existe. Y entonces busque en el Maria Moliner, el diccionario de la RAE, en Internet de arriba abajo y no aparece la palabra cachaverosódico. Claro, tenía que preguntarle a mi padre pero resulta que se había muerto y no se lo podía preguntar. Le estuve preguntando a mi madre, y ella dice que sí, que la palabra la utilizaba mi padre constantemente pero que no sabe de dónde la había sacado. Nos vamos a quedar sin su etimología para siempre. El otro día se me ocurrió una cosa que probablemente este hombre hubiera calificado de cachaversódica es que escribas un discurso y pongas una acotaciones, se lo das al orador y el orador te lee las acotaciones también, fin de la cita… (entre risas)

P: ¿Utilizarías como personajes de un libro a Mariano Rajoy o Felipe VI?

R: Lo dudo, son gente muy vulgar y muy aburrida. Hombre aquí se cita de lejos al rey de España, un eco que queda por ahí. Como material de ficción tendría que hacerles muchas perrerías… a lo mejor sí, ahora que lo dices sí (risas). Como es literatura, como puede pasar cualquier cosa.
Se supone que muchos periodistas están escribiendo ficción por cosas que no pueden contar. Me da mucha rabia, yo quiero saber las cosas de verdad con chicha, yo escribo ficción porque no se cómo es la vida íntima de Mariano Rajoy, si no la escribiría con pelos y señales; 24 horas en la vida de Mariano Rajoy, como habla cuando no tiene micrófono delante, o como actúa.

“llevamos 300 años dependiendo de una familia que es un desastre”

“En los años 80 aparece un auténtico milagro genético, un borbón guay, pero también falló y ahora tenemos otro más”

P: Y sobre el régimen instaurado en España ¿qué escribirías?.

R: Aquí nos olvidamos de una cosa, que llevamos dependiendo de una familia desde hace 300 años. España ha dependido de los Borbones y además todos han resultado desastrosos y de repente en los años 80 aparece como una especie de milagro, un auténtico milagro genético, un Borbón “guay”, el mejor de los Borbones posibles, y resulta que también falló. Pero ahora tenemos otro más, ¿otra vez es otro un milagro genético?, pero si ya había fallado el anterior, aquí hay un problema yo creo. Es increíble como seguimos 300 años con una dinastía que siempre ha acabado mal, eso es España. Han estado presentes durante la República, que aparece como “vamos a cargarnos a estos”, una guerra civil muy cruel con unos años de una dictadura que resulta que era una monarquía… Creo que es el sistema político más cachaverosódico que se ha inventado jamás.

Llegados a este punto es inevitable hablar de música. Siempre me he preguntado de dónde surgen esas letras desconcertantemente ingeniosas, de creatividad calenturienta en apariencia prosaica donde, casi en una misma estrofa, hablan del estado de un glande, de los confines del universo o del robo de unos discos de cumbias. Unas rimas que ya están en la historia de la música española junto a las de AntonioMachín o Nino Bravo, aunque por distintas razones claro.

P: ¿De dónde sacais esas letras?

R: hombre pues ahora que lo dices, no lo sé, (risas)…algunas veces en las canciones tienes que meter cosas que encajen, sobre todo cuando haces una letra para una música que ya está hecha.  Tiene que tener una cierta rima, una cierta acentuación, a veces te vienen palabras que dices bueno esto encajaría, mucho sentido no tiene pero encaja de puta madre. Muchas veces es al revés, es una letra a la que tienes que poner una música para que esté bien acentuada. A veces alguien me ha recordado cosas que salen en canciones que ya no recordaba de dónde venían. Me ha pasado también escribiendo esto, algunas de las notas que están a pie de página eran para acordarme de dónde las había robado. En las canciones decía Chuck D de Public Enemy que lo primero que pensaba para hacer una canción era el título y estoy de acuerdo, pero a veces pasa y a veces no.

P: Después de tres décadas en activo, ¿sois conscientes de lo que habéis supuesto para varias generaciones de gente con vuestra estilo de ver la vida y leer la música?.

R: muy conscientes no somos de nada, pero que hay chavales jóvenes que vienen a los conciertos. Escuchan las canciones por primera vez y te hacen unos comentarios de una lucidez pasmosa que no se me habrían ocurrido nunca. Y eso que ahora con los precios con un IVA delirado la chavalada se tiene  mirar mucho lo de ir a los conciertos. Que haya gente joven también es un poco la razón de que exista Siniestro Total, que estemos los vejestorios solos tocando en el asilo no tiene mucho sentido, que haya gente joven que le eche un vistazo está muy bien. Pero no se hasta qué punto eso es una influencia vital o algo así, no creo.

P: ¿Qué suposo el Punk para tí, para Vigo y para Siniestro Total?

R: la idea punk era menos un género musical. La gente mete en un mismo saco a grupos como los Sex Pistols, los Dammed, los Ramones, los Clash y Dead Kennedys que si los escuchas uno detrás de otro no se parecen en nada. La idea punk es más una idea de base teórica, es decir, como de intervenir en los medios, de hazlo tú mismo…un montón de ideas situacionistas como Jhonny Rotten o ideas casi de comic como la de los Ramones, con una cantidad de cosas que pueden caber dentro, pero el género musical en sí no es tan importante. Para nosotros es esa base donde apoyarnos, sí que tiene una importancia crucial aunque estés tocando blues, soul, al final acaba saliendo de todo.



P: ¿Cómo encaja Siniestro Total en los nuevos formatos musicales?

R: en la medida en que podamos ir sacando singles, canciones, y luego que tengamos las suficientes para juntarlas en un álbum, así es como más o menos pensamos funcionar. En el momento en que hay este desparramo digital, ya no tienes un concepto de álbum cerrado, ya no tienes un principio y un final, casi parece que Spotify es la biblioteca de Babel, es infinito. Entonces el concepto de álbum cerrado y estar 3 o 4 años preparándolo y sacarlo de golpe…(duda) casi nos parece mejor ir sacando singles como un trabajo a la vista de la gente. Ahora tenemos dos canciones, ahora tenemos otras tres y juntamos otras y tenemos un álbum. Es lo que hacían los Beatles, es muy pop.

P: ¿Cuéntame algo nuevo que vayas a hacer?

R: con Siniestro empezamos a tocar ahora ya a lo bestia, yo pedí una excedencia para esto que me la otorgaron amablemente los chicos y empezamos a tocar a finales de marzo por festivales y bolos. La idea es entrar también el estudio, tenemos un par de canciones grabadas que tenemos que acabar del todo para mezclar. A ver si este año sacamos un vinilo después del verano que yo un es una de la grandes espinas clavadas que no tengo, que sea un 10 pulgadas por el amor de Dios que me encantan, así además de poner 14 canciones, pones 10 y queda bien. A lo mejor también editar en vinilo de lo que está grabado en directo en (la sala) La Iguana. En realidad es un non stop, casi como los tiburones que no pueden dejar de nadar o se mueren, el mundo ha cambiado radicalmente entonces mejor tirar del carro que te tire el mundo a la cuneta, vamos a controlar la jugada.

Este gran tiburón que se mueve entre los mares del rock & roll a toda velocidad todavía tiene mucho océano por recorrer. De su divertido ingenio seguro manarán muchos más momentos cachaverosódicos, ya sea para compartir desde un escenario o entre las líneas de un libro. Seguro que Dadá está orgulloso de él.  

viernes, 6 de febrero de 2015

Recuerdos bajo la ArenA


La fiesta del derribo acabó con el lanzamiento de un enorme peluche des de un quinto piso, tamaño natural, quemándose a lo bonzo. Las llamas se apagaron antes de llegar al suelo, de esta manera quedó clausurada la fiesta por el cierre del piso que dejábamos por un destino mejor. Allí quedaron muebles apilados, botellas apuradas de marcas cover y plásticos varios, mientras raudos salimos hacia el concierto por las escaleras, ante el estado de inhabilitación total en que quedó el ascensor. Los jueves el tráfico era imposible en toda la ciudad y también lo era ese 17 de diciembre de 1987, pero finalmente conseguimos llegar a Arena dentro del horario previsto. Vicente, Quique, Sergio, Cota y yo mismo flanqueamos la entrada y encontramos en la barra a Robert ‘Throb’ Young, flamante guitarra de los Primal Screamla banda que veíamos a ver tras comprar la entrada anticipada a última hora, con cierta reticencia por mi parte, más partidario de los angostos caminos ultrasónicos de Jesús and Mary Chain, la banda matriz que su batería BobbieGillspie abandonó para convertirse en cantante de los Primal.
  

Modestamente ofrecimos al guitarrista una improvisada petaca formada por un recipiente de Ceregumil, el gran concentrado vitamínico que alimento la infancia de los 70, rellenado con güisqui DYC. El hombre agradeció el gesto y a cambio nos cedió seis latas de cerveza de primera marca, degustadas en primera fila del concierto, que registraba menos de media entrada. Inmediatamente comprobamos que el marasmo sonoro que nos ofrecían apenas proponía matices dentro de un interminable sinfonía de distorsión que enmarañaba cualquier atisbo de separación entre tema y tema. Robert me reconoció entre el público y me ofreció su guitarra, que hice sonar sin que mi desconocimiento de la partitura y mi oxidado solfeo me impidieran participar del mismo sonido que ofrecía la banda a un público inexpresivo. Finalizada la sesión actúe como groupie y me dirigí al camerino para agradecer mi cameo con la banda, ante el desdén de mis amigos que ya habían tenido bastante. El guardia de seguridad frenó nuestro acceso a los músicos, pero de nuevo Robert me abrió pasó ante el vigilante al que espetó ‘he has played with us’ (ha tocado con nosotros). Contento por mi inesperado debut con los Primal nos adentramos en el backstage, donde compartimos unos bocadillos de cena y una charla  como aquella flemática gente, que se asombrada de los conocimientos musicales que intercambiamos sobre los Doors, The Birds o Chocolate Watchband. Mientras apuraba los canapés de las bandejas mi gran amigo Vicente insistió en que Robert le cediera a fondo perdido el sombrero que había lucido durante el concierto. El guitarra insistía en no deshacerse de su tocado, que recordaba el que Bob Dylan lució en Patt Garret and Billy The Kid, el grandioso western crepúscular beatificamente rodado por Sam Peckinpah, pero a cambio nos firmó las entradas y decidió acompañarnos a visitar algunos locales de la noche valenciana, entre los que no faltó el mítico Límite.





Es una de las múltiples historias que esconden están paredes ahora ya definitivamente desmoronándose por donde también pasaron Ramones, Pixies, Canned Heat, Iggy Pop, Jhonny Winter, Chuck Berry, BB King, Dr.Feelgood, Robert Plant, The Cramps, Devo, Kraftwerk, The Cure, Lloyd Cole, Psychedelic Furs….  Entre  una mucho más extensa lista de ilustres que se subieron a los escenarios de Arena Auditorium o Garage, la antigua Pacha de Valencia, un templo musical donde muchos crecimos en la adoración a los buenos riffs y la pasión por los directos que acogió la flor y nata del panorama internacional y toda la escena española. El local, una antiguo almacen de patatas de Benimaclet, abrió sus puertas a finales de 1983 y a las pocas semanas, ya en 1984, se perpetró el primer concierto a manos de Alaska y los Pegamoides, convertidos ya en iconos vivos de la modernidad, acompañados por el duo dinámico más fatal de toda la historia con la superstar FabioMcNamara  y su alter ego a los tacones Pedro Almódovar, un combo de verbo caústico y letra suelta donde la música era casi lo de menos, y que hoy sería prácticamente impensable ante la mojigatería imperante como tantas otras cosas que pasaron en aquellos días. Todo tenía cabida en la mejor sala de la ciudad, con el aforo perfecto y excelente calidad acústica. Eran tiempos de conciertos constantes en cualquier recoveco de la ciudad del Turia, en plena ebullición de estilos una vez consolidada y amortizada la movida valenciana a principios de los 80, que derivó en la trasnochada ruta del bacalo, un trayecto que en realidad sería más apropiado trasladar al Círculo Polar Ártico, donde el apreciado pez migratorio, se concentra cada año en grandes bancos junto al norte de Noruega, huyendo de la congelación hibernal, por otra parte, cada vez menos refrigerada a causa del cambio climático. Cambian las temperaturas, las modas y el poder adquisitivo de los bolsillos jóvenes que décadas atrás atestaban de jueves a domingo salas como Arena, Hoy el lugar se desploma poco a poco de manera literal a la espera de convertirse en el local de referencia de una cadena de supermercados. Sus aún resistentes muros y gradas fueron testigos de besos furtivos, algún que otro coma etílico y brillantes momentos de rock and roll. Aquí grabaron los Radio Futura su disco en directo, Jerry Lee Lewis encendió su piano o los Fuzztones repelieron las agresiones de alguna parte del público. Buena parte de la historia y un detallado recopilatorio de lo que allí paso está recogido en el sitio.





2015 empezó en Arena con un nuevo incendio en su interior, por causas desconocidas según los bomberos, que ha contribuido a deteriorar aún más su deplorable estado. Las fotos que acompañan este texto fueron tomadas poco antes de este último fuego, como posiblemente el último testimonio gráfico tomado en el interior de una sala que fue referencia de dos décadas en Valencia y que ahora espera el momento para convertirse en los escombros de un pasado intenso, rociado de estrofas inacabadas y muchas anécdotas inconfesables. Ya nunca podré volver a conversar con Robert ‘Throb’ Young , tristemente fallecido en septiembre de 2014, ni volverá a sonar música en su interior excepto la de las excavadoras, pero aunque sus paredes caigan muchos recuerdos quedaran bajo la arena.     

domingo, 30 de noviembre de 2014

La Danza de la Vida

CINCO DÍAS QUE CAMBIARÁN EL MUNDO

Llegamos pronto al cine, con ganas. Entregamos al empleado de la puerta nuestras entradas, y el hombre reacciona con una media sonrisa cómplice tras leer el título de la película que habíamos escogido. ‘Muy buena elección, debería ser de visión obligatoria en todos los colegios... les encantará’, es la crítica certera del encargado que nos abre la puerta a un mundo nuevo.





Five Days to Dance es una lección de vida que habla de adolescentes, el penoso esquema de la educación, la danza como terapia, pero sobretodo de relaciones humanas, de cómo aprender a ser persona es terriblemente  complicado y al mismo tiempo muy simple; sólo hay que dejarse llevar. En una sociedad que basa sus reglas en una competición feroz y constante, que desprecia a los débiles y sólo premia al triunfador, la pareja protagonista recuerda que todos somos seres especiales, únicos. Tanto el que llega el primero como el que queda en sexta posición tienen mucho que aportar a los demás y son necesarios para que el mundo siga su curso. Una pedagogía de esperanza que consigue muchísimo más que crear un número coreográfico en cinco días de curso, donde desde el refuerzo de la individualidad de los alumnos se consigue formar un grupo cohesionado y fuerte, capaz de cualquier cosa. 



Un emotivo y brillantemente físico documental de Rafa Molés y Pepe Andreu, cuidadosamente fotografiado por el ojo mágico de José Luís González, que ha sido preseleccionado para los premios Goya en nueve categorías, entre ellas la de mejor documental y mejor dirección novel. Una prueba más del gran talento que atesoran los ex trabajadores de la Radio Televisió Valenciana (RTVV), vilmente despreciados por un poder político alérgico al arte, la cultura y cualquier forma de sabiduría.  

La historia nace de la propuesta formativa que reparten por Europa de Wilfried y Amaya, él holandés y ella española, dos coreógrafos que más allá de sus dotes para la danza emplean una gran dosis de psicología avanzada para hacer brotar la autoestima, la creatividad y la autodisciplina en unos alumnos que sólo tienen en común la desgana, ante el absurdo sistema educativo que los obliga a escuchar tediosas lecciones día tras día que deberán reproducir posteriormente en los exámenes, para poder seguir adelante hacia un destino incierto. Son estudiantes en plena efervescencia adolescente, el momento más crítico y decisivo de su formación como personas. La misión es ardua. En tan solo cinco días deberán perder sus miedos y olvidar rencillas que resultan infranqueables en esta etapa de la vida, para formar un verdadero grupo, donde el contacto físico del baile trasciende el ejercicio de aprovechamiento del propio cuerpo para abrir las mentes a nuevas posibilidades creativas. Una tarea pedagógica que sale de la pantalla para afectar a la emoción del espectador, que aprende con los actores a mirar de otra manera a su entorno y sus relaciones. Una sensible historia de arte, respeto y cariño que merece una visita al cine y augura un largo camino a este emocionante documental y sus autores, que nos muestran cómo sí se puede afrontar de otra manera la danza de la vida.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Los señores del riff

SIMPATÍA POR LOS STONES

No hablaban de religión, de política o de drogas en público (o al menos eso decían), pero ensuciaron la imagen del rock and roll con sus poses macarras, sus melenas desaliñadas y su rhythm and blues distorsionado. Hoy, lejos de convertirse en una parodia de ellos mismos, han vencido al paso del tiempo y han demostrado que los Stones no envejecen. Su pacto con el diablo ha superado con creces la frontera del siglo XXI con los méritos atesorados con sudor y estilo sobre los escenarios, como han demostrado en su gira 2014. Son la mayor banda de la historia de la música en activo, un título ganado a pulso con su personal apuesta sonora y su pasión por el espectáculo que ni ellos imaginaron cuando se unieron en un tugurio infecto de Londres en 1962 para fundar The Rolling Stones. Al año siguiente lanzaron al mundo su primer hit Come On que tomaron prestado de Chuck Berry, uno de los ídolos de Mick Jagger y Keith Richard. 


El padre fundador Brian Jones cayó en el camino, pero su obra sobrevive soportada por los sólidos pilares de la sociedad ilimitada Jagger-Richard que no han parado de crecer entre ritmos que siguen sonando irreverentes a pesar de su edad reconocida, siempre con Charlie Watts marcando  sus baquetas incólume. Lo dejó Bill Wyman y Ronnie Wood sustituyó a Mick Taylor, pero por lo demás todo sigue igual… De sus vidas y mucho más habla la exposición Sympathy for The Stones comisionada por Fernando Castro en la sede de la Fundación Bancaixa en Valencia, donde se puede degustar hasta el próximo dos de noviembre. Una fascinante colección de imágenes del grupo más fotografiado del siglo XX hace las delicias de fans y mitómanos. Instantáneas de Barrie Wentzell, Michael Putland, Ebet Roberts, Bob Gruen, Gus Coral, Guy Le Querrec o René Burri reproducen momentos míticos de la banda y también los más oscuros. Junto a la detención de Jagger por posesión de drogas podemos ver reunidos sobre un escenario a Bob Dylan, Bruce Springsteen y el propio Jagger que también protagoniza otro combo ilustre con el mismísimo John Lennon durante la grabación de un disco de la imprevisible Yoko Ono.



El repaso gráfico a las portadas de sus discos tiene banda sonora, que permite escuchar los temas míticos de los Stones mientras el visitante-groupie recorre la sala.
En el centro del huracán la exposición regala tres de los documentales existentes sobre la vida y obra de los señores del riff.  Jean-Luc Godard, enfant terrible de la Nouvelle Vague, rodó Sympathy for the Devil en el año de la revolución de 1968. Una película sobre el movimiento social y político en el fragor de los 60, entre efluvios del sueño hippie que los propios Stones contribuyeron a convertir en pesadilla involuntariamente, tras la muerte por apuñalamiento de un asistente al macroconcierto montado en Altamont en 1970, mientras el quinteto interpretaba Under my Thumb. El siguiente tema del repertorio, Sympathy for the Devil fue interrumpido por decisión de Jagger ante una orgía de público que desbordó lo imposible y acabó en un desmadre previsible, teniendo en cuenta que un grupo de presuntos motoristas de Los Angeles del Infierno (siempre el mal), se encargaba de la seguridad. Aquella idea fue como nombrar a Al Capone guardián del oro de la reserva federal o que Hansel y Grettel vigilasen La casa de los caramelos


El rodaje de Gimme Shelter  se convirtió en una crónica de aquel cambio de ciclo, mientras el quinteto lanzaba algunos de sus órdagos más creativos. Shine a Light con Martin Scorssese al mando tiene aires de epílogo en una atmosfera decadente de reunión para pijos, donde triunfa el mainstream incluso en la realización, que muestra un concierto de salón para selectos vips neoyorquinos que llega a incluir a Bill Clinton entre la corte de aduladores-adulados. Un fiasco frente al ambiente habitual en una convocatoria masiva que suele ser un concierto de los Stones y el legado siempre atractivo de Scorssese, que como marca de la casa siempre suele incluir canciones Stone en sus películas, convertidas por su maestría en parte del lenguaje narrativo del cine más negro y gamberro de las últimas décadas.


Y presidiendo el local dos enormes imágenes de Mick y Keith separadas por paredes pero unidas por la época pletórica en que fueron tomadas. Cualquier adicto a la música disfruta en una exposición que muestra el ascenso, auge y el impredecible mantenimiento en escena durante más de 50 años de un grupo de señores del riff, que nació de las entrañas del rock después de pactar con el diablo. 

miércoles, 30 de julio de 2014

Y al tercer día...



EL BIG LOW (y 3). DOMINGO
La hora punta en el desayuno bufe de los hoteles se retrasa. Es domingo. Los clientes apuran minutos en la cama antes de acudir a la cita matinal, para degustar un menú basado en productos que jamás se atreverían a mezclar y devorar en las cantidades ingentes que aquí amontonan en platos con millones de lavados. Gustos dulces y salados se entremezclan en paladares poco exigente en este horario y lugar. Pocos lowers en el banquete matutino, donde sí abundan los british que engullen sus beans with tomato y mezclan churros con kétchup en un aquelarre anticulinario. El personal patrio más costumbrista encarga arroces de domingo con base de pescado, dieta mediterránea para afrontar la última jornada de festival. El cansancio acumulado no ha conseguido saciar la sed de música de los más lowers, que quieren culminar con nota la tercera sesión de conciertos. 


La tarde encara su recta final antes de la puesta de sol con Los Campesinos que, pesar de lo que el nombre pueda inducir a pensar, provienen de la universidad de Cardiff. Posiblemente jamás han empuñado una azada pero sí muestran mucha preocupación por los graves problemas del mundo agrícola. Su pop campestre, divertido y fresco sembró la fiesta para seguir los ritmos indie que Gareth Campesino, cantante de la banda, paseó literalmente en medio del público, micro en ristre, al bajar del escenario y avanzar entre la multitud casi hasta la mitad del estadio. 




Sin tiempo para reposar saltó al campo el rock festivalero de IZAL, acompañado de hordas de entusiastas aficionados que coreaban casi todas sus letras ante una formación totalmente entregada, que sacaba oro de cada nueva canción. Todo un merecido fenómeno en ascenso, que en apenas dos años y medio ha conseguido saborear las mieles del éxito a partir de auténticos himnos nacidos para sonar de manera apoteósica ante grandes aforos. Niños Mutantes se unieron al jolgorio dedicando uno de sus temas al nombre del fin de semana en España: Jordi Pujol y su gusto por el dinero. La Habitación Roja  puso el acento valenciano a la noche, revisando su nutrido bagaje cuando atraviesan los momentos más dulces de su dilatada carrera, desde que comenzaron en su natal l’Eliana. Entre risas y últimos paseos por el recinto llegó la hora punta de la noche. 




Saltan al escenario Kaiser Chiefs, con permiso y siempre a continuación de The Hives, se situaron entre los grandes agitadores del festival. Se dedicaron a la suyo, ofreciendo un recital de contundencia y diversión liderados por un Ricky Wilson trepador, que se encaramaba a la batería o a la torre de luces haciendo compatible su agilidad vocal con la competición sobre obstáculos. Los de Leeds fueron creciendo a lo largo del directo culminado con su número uno Ruby una buena ración de rock. El teatro llegó con Love of Lesbian, tremendamente obsesionados en satirizar su presencia en escena con gags de dudoso entendimiento a cargo de Santi Balmes, entre los que hubo referencias a la telebasura, extraños disfraces carnavaleros e incluso el lanzamiento al público de uno de Los Lesbianos que atravesó el tendido embutido en un neopreno y gafas de buzo hasta llegar a la torre de sonido. Entre versiones del Como yo te amo de Raphael o Amante bandido intercalaron el repertorio habitual junto a un tema nuevo. Como casi siempre la fiesta que consiguieron crear enfervorizó a sus fans, en un recital que culminó con su endémico bis Algunas Plantas. El Low Festival 2014 fue todo esto y mucho más. Desde el escenario menor Wiko, en tamaño que no en calidad, asomaron bandas emergentes que apuntan maneras. Legiones de dj’s completaron los horarios hasta que el sol no pudo más y se abalanzó sobre los resistentes a irse a sus lugares de reposo. En conjunto el certamen crece en tamaño, electricidad y atracción convertido en una de las referencias musicales del año con las mejores bandas posibles. Un gran éxito apoyado por la masiva afluencia de público que concede al festival el título de Big Low. Todo un gran acierto junto al mar de Benidorm. Que siga.